-Te amo, chica solitaria, -me dice, y me mira riendo-
-¿De veras crees que soy un ser solitario? -le pregunto-.
Me envuelve en la profunda ternura de sus ojos
-Sí, te veo sola siempre -yo sonrío, y mirándole le digo:
¿Quieres que traiga conmigo al trabajo a los coros y danzas de mi pueblo...?
Me abraza y reímos los dos.
¡Que grande y a la vez que humilde... que sabio eres...!
Me estás amando tanto... que no voy a tener más remedio que quererte.
-María Victoria-
jueves 19 de junio de 2008
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